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OBJECIONES A LA SUPREMACÍA DEL OBJETO
A.K.A. MARCEL JE T'AIME

En "Objeciones a la supremacía del objeto, alias Marcel Je t'aime" la artista reflexiona sobre las ideas y fundamentos del Arte Conceptual en sí mismos, mientras investiga la forma en que estos se manifiestan a través de distintos medios y materiales. Esta búsqueda se sostiene en la convicción de que el aspecto empírico del objeto que se presenta como obra de arte no tiene valor, o más bien, no tiene sentido, en sí mismo, y solo adquiere validez y legitimidad cuando se comprende la idea que la obra busca comunicar.

Entrelazada por ejes comunicacionales y biológicos, y desde un punto de vista autorreferencial, esta propuesta artística presenta distintas formas de abordar el pensamiento, que van desde su representación física dentro del cerebro, hasta su esencia más abstracta, en forma de una idea amorfa e intangible.

Esta investigación surge de una inquietud personal de la artista, desatada al confirmar la fundamentalidad de la idea en el proceso artístico, y el rol secundario que se le otorga a la explicación dentro de la institución artística, en comparación con la supremacía del objeto. El objetivo de la serie es invertir estos roles, otorgándole su valor real a los conceptos y a su comunicación, combinando procesos de investigación y adjudicación que culminan en la formalización de objetos artísticos.

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I post, therefore I am

El texto que acompaña a la obra describe una birome en cierto estado de derretimiento, pero la imagen presentada muestra una birome perfectamente sólida. Es necesario usar un filtro de red social para poder ver la birome derritiéndose.

Esta obra se relaciona con las formas de comunicación actuales, y con el poder que tienen estas de modificar la realidad. Surge así una reflexión sobre qué es realmente la realidad: ¿es lo que percibimos a simple vista, lo que vemos a través de las redes sociales, o una elaboración que combina ambos aspectos? Al mismo tiempo, se traza un paralelismo con ciertos fenómenos que ocurren dentro de las redes sociales, en los que uno depende de su propia actividad virtual para reafirmar su existencia. El ser individual queda atravesado por el uso de la virtualidad como factor legitimador, tanto en la realidad como en la obra.

Esta pieza tiene cierto carácter performático: excede el espacio de la galería de arte y sucede en el dispositivo móvil de cada espectador. Requiere de la acción del público: si quienes observan no siguen las instrucciones, no pueden comprender el sentido de la obra, ni las razones detrás de la imagen. La red y las conexiones que surgen de la interacción propuesta también se consideran parte de la obra.

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CASI UN MINGITORIO

Lo que parece ser un representante de una marca realizando una acción de marketing se ubica en un rincón de la galería repartiendo biromes gratis; esto aparentemente no tiene relación con la muestra. Se espera que algunas personas acepten y tomen la birome que se les ofrece, y que otras la rechacen, ya que en ese momento la birome carece de todo valor simbólico de interés. Al ingresar a la galería, se le explica al público que la birome que recibieron como muestra gratuita es en realidad parte de una de las obras exhibidas. El mismo objeto, que en otro contexto no tenía valor, se transforma entonces en obra de arte. Al salir de la muestra, quienes poseen estas biromes-obra reciben un certificado de autenticidad que declara que su birome es una obra de arte.

Esta pieza pone de relieve la gran importancia del contexto en el que se ubica el objeto, el poder de la institución artística, y la elevación del objeto a obra de arte, ya que su significado, sus valores y la percepción que se tiene de él, se transforman.

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EL INCALCULABLE VALOR DE UNA BUENA IDEA

Metal bañado en oro

76 X 25 cm

Esta obra nace de la exaltación de la importancia de la idea, y de la reflexión sobre las ideas mismas en su dimensión más física, que se materializa como ondas cerebrales. Existe una traducción del aspecto intelectual de un concepto que sucede en la mente hacia su aspecto material real.

Nuestro cerebro está compuesto por miles de millones de células cerebrales llamadas neuronas, que utilizan electricidad para comunicarse entre sí. La combinación de innumerables neuronas enviando señales al mismo tiempo produce una enorme cantidad de actividad eléctrica en el cerebro, que puede detectarse mediante un electroencefalograma. La combinación de la actividad eléctrica cerebral suele visualizarse como un patrón de ondas cerebrales, debido a su naturaleza cíclica, "ondulante". La actividad eléctrica en el cerebro varía según lo que la persona esté haciendo. Por ejemplo, las ondas cerebrales de una persona que está durmiendo son muy distintas de las de alguien completamente despierto, e incluso de las de alguien que está realizando una actividad cognitiva, razonando, resolviendo un problema.

Para la realización de esta pieza, la artista se hizo un electroencefalograma, mientras reflexionaba y profundizaba en los conceptos de esta muestra. La forma de la onda cerebral es la traducción física de la onda Beta, una onda cerebral de más de 40 Hz, relacionada con tareas de alto procesamiento cognitivo. Es la materialización formal del razonamiento y las ideas que dieron origen a todas estas obras de arte.

Por otro lado, el baño de oro es lo que expresa el gran valor de estas ideas, otorgándoles un sentido comúnmente asociado con lo precioso. La idea se convierte en un objeto de valor, codiciado, protegido y exaltado.

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The Priceless Value of a Good Idea
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Esta obra da importancia a los códigos o sistemas comunes que nos permiten comunicarnos y comprendernos entre sí. Con un fuerte carácter comunicativo, muestra la imposibilidad de comprender cuando no se conoce el código que se está utilizando para expresar una idea. Al estar realizada en braille, no todo el mundo puede comprender la obra en su totalidad, ya que hay una parte del sentido a la que no se puede acceder.

Sin embargo, las personas videntes que no pueden comprender el significado de lo escrito en un código que les es ajeno pueden verse estimuladas por el gran impacto retiniano de la obra en su aspecto visual. De este modo, podría decirse que se establece un cierto intercambio de roles entre quienes tienen la capacidad de ver y quienes tienen la capacidad de comprender. Quienes ven reciben el estímulo visual, pero no pueden acceder al significado conceptual de la explicación. Así, pueden percibir el carácter emocional del diálogo entre las dos partes de este díptico, que contrasta, por un lado, el uso del negro y una escritura ajustada, entrecortada y apresurada, y por otro, el panel blanco y diáfano con una escritura espaciada y rítmica. Las personas ciegas no tienen acceso a este aspecto visual, pero sí tienen acceso al significado del discurso.

En otro nivel de sentido, la obra invita fuertemente a ser tocada. Independientemente de las facultades visuales del público, se invita a todas las personas a tener una experiencia táctil con la obra. Así, la pieza se convierte en testigo de quienes están en su presencia, capturando el paso de las personas, acumulando la huella del contacto de sus manos. El rol de la obra es activo, ya que se modifica directamente por el público a medida que pasa el tiempo, transformándose y reflejando a quienes la visitan.

Para la realización de esta obra se llevó a cabo un estudio sobre cómo se aborda la ceguera en la literatura. Este tema se abordó principalmente desde dos perspectivas distintas, tomando a dos autores con sus propias miradas sobre la ceguera. Por un lado, la primera obra —negra, oscura y confusa— aborda la imposibilidad de ver desde la novela de Saramago Ensayo sobre la ceguera. Esta pieza tiene una atmósfera tensa, donde el color y los caracteres apretados confieren una sensación de sofocamiento e inquietud. Las citas seleccionadas de la obra de Saramago producen una sensación inquietante que resuena estrechamente con la actualidad, ya que, hasta que se llega al final del texto, uno podría fácilmente pensar que se trata de un fragmento de las noticias actuales sobre la pandemia. Por otro lado, la segunda obra —blanca, clara y esperanzadora— captura la visión de Jorge Luis Borges, un escritor que quedó ciego a los cincuenta y cinco años. Su punto de partida es un hecho real, que no se considera una condena, sino más bien una posibilidad de ver el mundo de una manera diferente. Sus fragmentos de poemas tienen una atmósfera idílica y romántica, con espacios entre los elementos, que aportan un carácter liviano y etéreo.

If with your hands
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Detalle

MÁXIMA ABSTRACCIÓN EN SU MÍNIMA EXPRESIÓN

Una sucesión de fotografías de tejido cerebral vistas a través de un microscopio óptico, combinadas con fotografías de la propia sangre de la artista, e imágenes de la tinta de una birome Bic. Una vez más, la obra se aborda desde un eje biológico, para reflexionar sobre el pensamiento mismo, a partir de su fundamento científico. Los dibujos casi abstractos que se generan a partir de las morfologías y colores de las células cerebrales observadas al microscopio representan una conceptualización material del pensamiento, que permite reflexionar sobre él de manera abstracta. La obra adquiere una dimensión autobiográfica, y se convierte en una abstracción de la propia artista, exhibiendo representaciones de su propia sangre. La birome aparece nuevamente, esta vez observada desde sus unidades mínimas de composición, y fusionada con las imágenes cerebrales. Se entreteje un discurso entre ambos tipos de imágenes, en el que los pensamientos sobre la birome se entrelazan con la birome misma.

Las fotografías, impresas sobre vidrio, revelan sucesivamente las imágenes, construyendo una imaginería tridimensional. La sobreexposición de las formas genera nuevos imaginarios de las estructuras cerebrales, combinando características de distintas áreas del cerebro, creando una abstracción del pensamiento que combina las funciones de todas sus partes.

Además, en esta sucesión de paneles de vidrio se graban escrituras asémicas construidas con sistemas desarrollados por la artista. En algunos casos, dibujos de los distintos tipos de células neuronales constituyen la unidad mínima de sentido de esta escritura sin contenido semántico específico. En otros casos, se utilizan segmentos de estructuras de neurotransmisores para generar un nuevo código. En este tipo de escritura, emerge un vacío de sentido, que quien observa debe interpretar y completar por sí mismo. Una vez más, la artista trabaja sobre la abstracción, a partir de la abstracción misma de la escritura, en la que la verdadera importancia recae en el sistema de códigos y significantes que remite al aspecto biológico del pensamiento.

La estructura tridimensional y sucesiva de la obra permite múltiples puntos de vista. Según dónde se ubique quien observa, se logrará una percepción diferente. La luz que proviene de la parte inferior de la obra genera un aura solemne y efectos lumínicos, que varían con el movimiento del público. Es una obra que puede recorrerse, para asimilar distintos sentidos, según el punto de vista que se descubra a través del movimiento de quien observa.

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© 2023 por Isabel Englebert Estudio

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