¿QUIÉN ES J.DOE?


Información genética del cromosoma n. 1 de la artista
Esta serie explora la compleja interrelación entre identidad, tecnología, inteligencia artificial e ingeniería genética en la era posthumana. A través de una combinación de instalaciones multimedia, experiencias interactivas y reflexiones filosóficas, la obra cuestiona los fundamentos mismos de aquello que nos hace ser quienes somos en un mundo cada vez más moldeado por la tecnología.
Un aspecto central de la serie es la noción de una identidad construida colectivamente. J.Doe, el enigmático sujeto de la obra, no es un individuo singular, sino un amalgama de datos anónimos, memorias y rasgos genéticos de innumerables colaboradores. Este concepto evoca la idea de "singularidad plural" del filósofo francés Jean-Luc Nancy, quien sostiene que la existencia es siempre "co-existencia", que estamos fundamentalmente entrelazados con otros en una red de relaciones que precede y constituye nuestra individualidad.
Un punto de partida clave para la serie es la concepción de identidad personal del filósofo inglés John Locke. En su influyente "Ensayo sobre el entendimiento humano" (1690), Locke argumentó que la identidad personal se basa en la continuidad de la conciencia a lo largo del tiempo, y no en la sustancia física del cuerpo. Esta idea de la identidad como algo fluido y mutable, fundada en la memoria y la autoconciencia, resuena fuertemente con las exploraciones de la serie sobre la maleabilidad del yo en la era digital.
La obra también examina el rol de la ingeniería genética, particularmente la herramienta de edición génica CRISPR, en la reconfiguración de la identidad. En 99.9% o 0.1%, se utilizan algoritmos generativos para crear retratos especulativos de J.Doe a partir de variaciones en su código genético. Este gesto plantea interrogantes sobre el futuro de la identidad en una era de diseño biológico, haciendo eco de la advertencia de la bioquímica Jennifer Doudna sobre que el CRISPR podría llegar a usarse algún día para "alterar el genoma de nuestra propia especie de manera hereditaria."

NIH GenBank’s website, which provided the anonymous DNA sample
A lo largo de la serie, el uso de datos anónimos y algoritmos generativos plantea interrogantes sobre la agencia y la autenticidad en la construcción de la identidad. Si nuestras identidades están cada vez más moldeadas por fuerzas tecnológicas fuera de nuestro control individual, ¿en qué medida somos realmente autores de nuestro propio yo? Como observó el filósofo Gilles Deleuze, en las sociedades de control "los individuos se han convertido en 'dividuos', y las masas, en muestras, datos, mercados o 'bancos'."
La serie también se inspira en la pionera exhibición "Post Human", curada por Jeffrey Deitch en 1992. La muestra, que reunió obras de artistas como Jeff Koons, Cindy Sherman y Charles Ray, exploró cómo las tecnologías emergentes desafiaban las nociones tradicionales de identidad y cuerpo humano. Como escribió Deitch en el catálogo de la exhibición, "los artistas de esta muestra aceptan las profundas implicancias de las nuevas tecnologías transformadoras de la vida. Comprenden que hemos entrado en una nueva era en la que debemos repensar radicalmente nuestra definición de lo que significa ser humano."
Al generar un sujeto que es a la vez nadie y potencialmente cualquiera, producto de innumerables contribuciones anónimas y manipulaciones algorítmicas, la obra nos confronta con la maleabilidad y la contingencia de la identidad en la era posthumana. Nos invita a considerar, como sugiere la teórica posthumanista N. Katherine Hayles, cómo estamos atravesando una "transformación de la conciencia" a medida que nuestras mentes y cuerpos se entrelazan cada vez más con la tecnología.
"Constructing J.Doe" busca situar las exploraciones de la serie dentro de estos debates filosóficos, sociológicos y científicos más amplios. Al hacerlo, la serie no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino abrir un espacio para la especulación crítica y la imaginación constructiva. En un momento en que los avances tecnológicos desestabilizan certezas largamente sostenidas sobre la naturaleza del yo, la serie nos invita a repensar los fundamentos mismos de lo que significa ser humano, e imaginar nuevos modos de identidad y conexión en el umbral de un futuro posthumano.

Ejemplo del tipo de información que puede extraerse de la secuenciación de ADN.
Esta serie se compone de las siguientes obras:

En esta obra, Englebert explora la paradoja de la identidad humana a través de la genética y la inteligencia artificial. Todos los seres humanos compartimos el 99.9% de nuestro material genético, sin importar si estamos emparentados o no. La divergencia se reduce a apenas un 0.1% de nuestro ADN, y es dentro de esta pequeña fracción donde residen las variaciones físicas y biológicas que distinguen a cada individuo. Este hecho científico plantea profundos interrogantes filosóficos sobre la naturaleza de la identidad y la individualidad. Como señala el filósofo francés Paul Ricoeur en su libro Sí mismo como otro (1990), la identidad personal se construye a través de una compleja interacción entre la mismidad y la otredad, entre la continuidad y el cambio. ¿Qué significa ser un individuo único cuando compartimos casi la totalidad de nuestro ser biológico con el resto de la humanidad?
Mockup digital
Para dar vida a J.Doe, una entidad híbrida que encarna el propio concepto de identidad, la artista trabajó con secuencias de ADN anónimas provistas por el NIH GenBank y las combinó para crear un único perfil genético. Al crear un ser ficticio a partir de fragmentos genéticos anónimos, llama la atención sobre la naturaleza contingente y construida de la identidad personal. A partir de este perfil genético único, seleccionó ciertos rasgos físicos para entrenar un sistema de inteligencia artificial (IA) y generar los 99.9 individuos posibles que comparten las mismas características.
Este proceso evoca las ideas del filósofo francés Gilles Deleuze sobre la diferencia y la repetición. Para Deleuze, la identidad no es una esencia fija o estable, sino más bien un efecto de diferencias y variaciones constantes. Al generar múltiples permutaciones de J.Doe mediante IA, Englebert hace visible la naturaleza fluida y plural de la identidad, incluso dentro de los límites aparentemente estrechos del 0.1% de variación genética.
Estas imágenes derivan de la información codificada en la secuencia de ADN de J.Doe, abarcando un rango de rasgos como la morfología facial, el color de ojos, el tono de cabello, entre otros. Este proceso remite a las ideas de la filósofa y teórica estadounidense Donna Haraway sobre la naturaleza "cyborg" de la identidad en la era tecnológica. Para Haraway, todos somos "quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo," nuestras identidades inextricablemente entrelazadas con las tecnologías que nos rodean y nos moldean.

“Generated Photos,” la AI que generó los 99 rostros posibles de J.Doe a partir de las muestras de ADN.

Los 99 rostros posibles de J.Doe generados con IA
a partir del análisis de las muestras anónimas de ADN
El propósito de esta obra es materializar la diversidad de este personaje imaginario dentro del aparentemente pequeño 0.1% que lo distingue de los demás. Sin embargo, al hacerlo, la artista también plantea interrogantes más amplios sobre la naturaleza de la identidad en la era de la información genética y la inteligencia artificial. Como sostiene el filósofo alemán Peter Sloterdijk en su libro Normas para el parque humano (1999), los avances en biotecnología y genética están desafiando nuestras nociones tradicionales de lo que significa ser humano. ¿Qué implicancias tiene para nuestra comprensión de la identidad el hecho de que ahora podamos decodificar, manipular e incluso crear vida a nivel genético?
Al mismo tiempo, la proliferación de representaciones de J.Doe generadas por IA plantea interrogantes inquietantes sobre la relación entre identidad y tecnología en la era digital. Como advierte el filósofo Slavoj Žižek, vivimos en una era de "subjetividad descentrada", en la que nuestras identidades se fragmentan y multiplican cada vez más a través de nuestras interacciones con pantallas y redes. ¿Qué significa ser un individuo cuando nuestro sentido del yo está constantemente mediado y moldeado por algoritmos y avatares digitales?
Al visualizar las múltiples permutaciones de J.Doe, la obra nos confronta con la naturaleza paradójica de nuestra individualidad, el hecho de que somos a la vez singulares y profundamente interconectados, tanto biológica como tecnológicamente. En un momento en que los antiguos límites entre lo natural y lo artificial, lo real y lo virtual, se disuelven rápidamente, esta obra ofrece una meditación oportuna y provocadora sobre el futuro de la identidad humana. Al confrontarnos con la multiplicidad fluida de J.Doe, "99.9%
o 0.1%" nos desafía a repensar aquello que creemos saber sobre nosotros mismos y nuestro lugar en un mundo en transformación.




Algunos rostros generados con IA a partir de las muestras de ADN, aplicados a diferentes formatos.

Mockup digital
Es en la sociedad donde las personas normalmente adquieren sus recuerdos. Es también en la sociedad donde los recuerdan, los reconocen y los ubican… Es en este sentido que existe una memoria colectiva y marcos sociales para la memoria; es en la medida en que nuestro pensamiento individual se sitúa dentro de estos marcos y participa de esta memoria, que es capaz del acto de rememoración.
Maurice Halbwachs
En "Identidad Colectiva", la artista explora las relaciones entre identidad personal, memoria e inteligencia artificial a través de la mirada del filósofo inglés John Locke. Como sostuvo Locke en su Ensayo sobre el entendimiento humano (1689), "somos la misma persona en la medida en que somos conscientes de pensamientos y acciones pasados y futuros, del mismo modo en que somos conscientes de pensamientos y acciones presentes." Para Locke, la identidad personal se basa en la continuidad de la conciencia a lo largo del tiempo, una concatenación de recuerdos que, dirigida hacia el pasado, da lugar a la memoria.
A lo largo de esta serie, Englebert trabaja en la construcción y deconstrucción de la identidad, explorando las formas en que nuestro sentido del yo es moldeado tanto por fuerzas internas como externas. A través de procesos de transformación y yuxtaposición, busca regenerar la identidad abstracta de J.Doe, un personaje que nos representa a todos y a ninguno al mismo tiempo.
La teoría de la "memoria colectiva" propuesta por el sociólogo francés Maurice Halbwachs es un pilar fundamental en la conceptualización de "Identidad Colectiva". En sus obras Los marcos sociales de la memoria (1925) y La memoria colectiva (1950), Halbwachs sostiene que la memoria no es un fenómeno puramente individual, sino que está profundamente moldeada por los marcos sociales en los que ocurre.
Un concepto clave en la teoría de Halbwachs es la idea de que la memoria colectiva es una reconstrucción del pasado a la luz de las preocupaciones presentes del grupo. Los recuerdos no son reproducciones exactas de experiencias pasadas, sino que son reconstruidos y transformados para ajustarse a los marcos de referencia actuales. Esto implica que la memoria colectiva es selectiva y maleable, y que distintos grupos pueden tener recuerdos diferentes de los mismos acontecimientos.

Captura del formulario enviado a diferentes personas para contribuír con un recuerdo.
En "Identidad Colectiva", Englebert retoma directamente estas ideas para crear un retrato de J.Doe a través de la recolección y recomposición de memorias colectivas. Al solicitar recuerdos anónimos mediante un formulario online, aprovecha el poder de las tecnologías digitales para crear un nuevo tipo de marco social para la memoria. Las personas que aportan sus recuerdos pueden no conocerse entre sí, pero a través de su participación en este proyecto, se convierten en miembros de una comunidad temporal unida por el acto compartido de rememorar.
Luego, entrena un sistema de inteligencia artificial para procesar los datos recolectados y traducirlos en un chatbot, creando una encarnación digital de la memoria colectiva de J.Doe. Al interactuar con el chatbot de J.Doe, quienes participan pueden acceder a estos recuerdos, y por lo tanto a su identidad, a través de un diálogo online que relata su vida con detalle infinito.
La IA cumple un rol crucial en este proceso, funcionando como una especie de "máquina de memoria colectiva". Al analizar y sintetizar los diversos recuerdos aportados, la IA logra identificar patrones, temas y narrativas recurrentes. En cierto sentido, lleva a cabo el mismo tipo de reconstrucción y transformación de recuerdos que Halbwachs atribuye a los marcos sociales de la memoria. Entreteje una multitud de voces individuales en una única narrativa colectiva —un retrato compuesto de J.Doe.
La voz de J.Doe, generada mediante herramientas de IA a partir de voces anónimas recolectadas durante varios meses, suma otra capa de complejidad a la obra. Al darle a J.Doe una voz sintética y colectiva, la artista llama la atención sobre las formas en que la tecnología está desestabilizando nuestras nociones tradicionales de individualidad y autonomía.

Captura de una conversación con J.Doe
A través de la instalación interactiva, la artista invita a quien la visita a entablar una conversación con nuestro YO colectivo y anónimo al mismo tiempo. Frente a una pantalla que muestra el chat, se ubica un atril con teclado, que invita al público a formularle sus propias preguntas a J.Doe.
"Identidad Colectiva" plantea interrogantes profundos sobre la naturaleza de la identidad y la memoria en la era digital. Al entrelazar las ideas de Locke sobre la continuidad de la conciencia con las posibilidades técnicas de la IA y la recolección de datos a gran escala, la obra invita a reflexionar sobre las formas en que la tecnología está transformando nuestra comprensión de lo que significa ser humano.

Digital mockup
En "Los Diarios de J.Doe", la identidad se moldea a través de sus diarios íntimos, donde se entrelazan fragmentos de su memoria. Estos diarios se convierten en el repositorio de la identidad de J.Doe, el lugar donde su sentido del YO se construye y se preserva mediante el acto de escribir. Como señala el filósofo francés Jacques Derrida en su obra De la gramatología (1967), la escritura no es simplemente una representación del habla o del pensamiento, sino una forma de exteriorizar y materializar la conciencia, creando una huella perdurable del yo en el mundo.
Para crear estos diarios íntimos, Englebert recurre a los recuerdos recolectados a través de la obra "Identidad Colectiva", donde se reúnen memorias anónimas mediante un formulario online. Estos recuerdos compartidos se convierten en la materia prima para construir la identidad de J.Doe, reflejando la idea del psicólogo social Maurice Halbwachs de que la memoria individual siempre está enmarcada y moldeada por contextos sociales y colectivos.
Sin embargo, en lugar de simplemente compilar estos recuerdos en una narrativa lineal, la artista utiliza inteligencia artificial para generar los diarios de manera aleatoria e inesperada. Este proceso creativo se inspira en las técnicas surrealistas de la escritura automática, popularizadas por André Breton y otros artistas de vanguardia a principios del siglo XX. La escritura automática buscaba acceder al inconsciente y liberar la expresión de las restricciones de la razón y la lógica, permitiendo que las palabras y las imágenes fluyeran de manera espontánea y sin censura.
Al aplicar algoritmos de IA a los recuerdos recolectados, la artista busca crear una forma de "escritura automática digital", donde la máquina se convierte en colaboradora del proceso creativo. Este enfoque evoca las ideas del filósofo francés Gilles Deleuze sobre el "pensamiento maquínico", la noción de que la tecnología no es simplemente una herramienta, sino una fuerza generativa capaz de producir nuevas formas de subjetividad y creatividad.

Mockup digital de uno de los diarios
Los diarios resultantes se presentan como artefactos físicos, objetos tangibles que encarnan la identidad fragmentada y reconstruida de J.Doe. Cada diario es único, una amalgama de recuerdos personales, reflexiones generadas por IA y asociaciones oníricas entretejidas en una narrativa no lineal y a veces desorientadora. Al leer estos diarios, quien observa se convierte en voyeur, testigo de la conciencia íntima de J.Doe, pero también en participante activo en la interpretación y co-creación de su identidad.
Al presentar los diarios de J.Doe como objetos abiertos a la interpretación, se invita al público a participar en este proceso de co-creación, proyectando sus propios recuerdos y asociaciones sobre los fragmentos generados por IA. De este modo, la identidad de J.Doe se convierte en territorio compartido, un espacio intersubjetivo donde lo individual y lo colectivo, lo humano y lo maquínico, se encuentran y se entrelazan.
La obra plantea interrogantes sobre la naturaleza de la identidad y la memoria en la era digital. En un momento en que nuestras vidas están cada vez más mediadas por algoritmos y bases de datos, ¿qué significa construir y preservar un sentido del yo? Si nuestros recuerdos pueden externalizarse, recombinarse y ser generados por máquinas, ¿cómo afecta esto nuestra comprensión de la individualidad y la autenticidad?
Al mismo tiempo, sugiere nuevas posibilidades para la creatividad y la expresión en la era de la IA. Al colaborar con máquinas en el proceso creativo, quizás podamos acceder a nuevas formas de introspección y autoconocimiento, descubriendo aspectos de nosotros mismos que antes permanecían ocultos o inexplorados.
"Los Diarios de J.Doe" se sitúa en la intersección entre arte, tecnología y filosofía, invitando a una reflexión profunda sobre la condición humana en un mundo cada vez más moldeado por la inteligencia artificial. Como escribió el poeta francés Paul Valéry: "Debemos esperar grandes innovaciones que transformarán el conjunto de las técnicas artísticas, afectando así la invención misma, quizás modificando incluso maravillosamente la propia noción de arte." En esta obra interactiva, esta transformación puede verse en acción.
También se relaciona con las ideas del escritor italiano Italo Calvino sobre la "literatura combinatoria". En su libro Seis propuestas para el próximo milenio (1988), Calvino imagina un futuro en el que las máquinas puedan producir literatura mediante la combinación algorítmica de elementos preexistentes. Para Calvino, esta literatura combinatoria no significaría la muerte de la creatividad humana, sino más bien su liberación de las limitaciones de la mente individual. Los diarios de J.Doe generados por IA pueden verse como un ejemplo temprano de esta literatura del futuro, donde la autoría se convierte en un proceso de selección y reconfiguración de fragmentos generados por la máquina.

Algunos de los posibles rostros de J.Doe aplicados a los formatos, junto a una página de su diario íntimo.
La singularidad de cada ser no es algo que se añada desde fuera a la realidad del “con”, sino más bien aquello que la hace posible como tal. No hay “con” —ni “nosotros”, ni conjunto, ni siquiera sociedad— sin la singularidad de cada uno. A la inversa, no hay singularidad sin un “con”, sin una comunidad de singularidades
Jean-Luc Nancy

"Soy Factible" en Affair #3 en Galerías Larreta, agosto 2025
Esta instalación interactiva se presentó en Affair #3 , Galerías Larreta en agosto de 2025.
"Soy Factible" invita al espectador a asumir el papel de un "dios amateur", dando vida a un sujeto ficticio y plural: J. Doe. Este experimento artístico único cuestiona los límites entre lo individual y lo colectivo, lo biológico y lo digital.
A partir de un perfil genético único creado por la artista mediante la combinación de 23 perfiles de ADN anónimos proporcionados por el Instituto Nacional de la Salud de EE.UU. (NIH), una IA generó 99 rostros distintos que este ser podría tener, resaltando la composición genética casi idéntica que compartimos como humanidad. Estos rostros son una parte fundamental de cada obra de esta serie. Ver obra "99,9 % o 0,1 %".
Mediante una aplicación interactiva, el público puede seleccionar fragmentos faciales de entre estas 99 versiones y añadir partes de sus propios rostros para construir colectivamente la identidad de J.Doe, un personaje ficticio y plural que es todos y nadie a la vez. De este modo, la identidad se vuelve fluida, múltiple y compartida.

Al animar a los participantes a involucrarse en un ejercicio de juego de roles como creadores, la obra evoca las teorías del "arte relacional" propuestas por el crítico francés Nicolas Bourriaud. Para Bourriaud, el arte contemporáneo se define por un giro hacia la participación, la interactividad y la creación de situaciones sociales. En lugar de producir objetos autónomos, los artistas relacionales buscan generar contextos donde las personas puedan conectar, comunicarse y cocrear.
Este impulso relacional se materializa a través de una aplicación especial inspirada en el mundo de los videojuegos, una elección deliberada. Los videojuegos han desempeñado un papel crucial en la aceleración del desarrollo de la inteligencia artificial, sirviendo como campo de pruebas para algoritmos de aprendizaje automático y sistemas de toma de decisiones autónomos. Al situar la creación de J. Doe en el contexto de un videojuego, la obra pone de relieve la creciente interrelación entre la identidad humana y los sistemas tecnológicos.

El resultado de este proceso creativo colaborativo es un ser que encarna tanto el anonimato como la colectividad. J. Doe emerge como un mosaico de rostros: una singularidad compuesta que desafía las nociones tradicionales de individualidad y autoría. Este gesto evoca el concepto de la «muerte del autor» del teórico literario Roland Barthes: la idea de que el significado de una obra no está determinado por las intenciones de un único creador, sino que surge de la interacción entre el texto, el espectador y el contexto cultural.
Al mismo tiempo, la obra plantea interrogantes profundos, y quizás inquietantes, sobre las implicaciones de la manipulación genética y la ingeniería del cuerpo humano. Al permitir a los participantes combinar libremente rasgos faciales, "Soy Factible" suscita debates éticos en torno a tecnologías como CRISPR y la edición genética . Si fuera posible diseñar seres humanos desde cero, seleccionando los rasgos deseables y eliminando los indeseables, ¿conduciría esto a una mayor igualdad o simplemente a una homogeneización de las identidades? La obra funciona, por tanto, como un experimento mental provocador, una especulación sobre los posibles futuros de la identidad humana en una era de acelerada transformación tecnológica.

La noción de «singularidad plural» propuesta por Jean-Luc Nancy es fundamental para comprender su obra y su exploración de la identidad colectiva. En su libro Ser singular plural (1996), Nancy desarrolla una ontología que desafía la concepción tradicional del ser como autónomo y autosuficiente. En cambio, argumenta que la existencia es siempre coexistencia: que estamos intrínsecamente entrelazados con los demás en una red de relaciones que precede y constituye nuestra individualidad.
En "Soy Factible", esta idea se materializa a través del proceso participativo de construcción del rostro de J. Doe. Cada participante aporta un fragmento singular de sus propios rasgos, pero estos fragmentos no permanecen aislados ni autónomos. En cambio, se combinan y entrelazan para formar una nueva singularidad compuesta : un rostro a la vez familiar y extraño, propio y ajeno. Mediante este proceso, la obra visibiliza la naturaleza fundamentalmente relacional de la identidad: cómo cada yo está siempre habitado y moldeado por una multitud de otros.
Sin embargo, la obra también sugiere algunas de las tensiones y ambigüedades inherentes a la noción de singularidad plural. Al crear un rostro compuesto que no se asemeja a ninguno de los individuos que lo conforman, plantea la cuestión de si la coexistencia implica necesariamente una cierta pérdida o disolución de la individualidad. ¿Nos convertimos en meros fragmentos intercambiables dentro de un mosaico mayor, o conservamos una singularidad irreductible incluso en nuestra interacción con los demás?
Al invitar a los visitantes a participar en la creación de un nuevo rostro, un nuevo ser, la obra nos desafía a confrontar tanto las posibilidades como los límites de nuestra singularidad plural en un mundo mediado por la tecnología. Nos invita a considerar cómo podemos abrazar nuestra naturaleza fundamentalmente relacional y participativa, sin dejar de aspirar a un sentido de agencia e individualidad singulares.
Esta instalación interactiva se presentó en la Feria Ch.ACO de Santiago de Chile en marzo de 2026.
Esta obra es una reinterpretación de la original "Soy Factible", presentada esta vez a través de dispositivos móviles. En esta versión, J.Doe se representa con pequeñas partes del cuerpo hechas de arcilla en lugar de piezas de maniquí. Cada fragmento está cuidadosamente elaborado a mano y diseñado para ser único, representando a un individuo diferente, lo que enfatiza el concepto de J.Doe como una identidad anónima y colectiva. Cada pieza lleva un número y un código correspondiente en el reverso, lo que confiere a la instalación una estética de laboratorio científico, resaltando la génesis de la obra y las muestras de ADN obtenidas de GenBank.



"Soy Factible - Versión portátil" en Ch.ACO, Chile, marzo de 2026.




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